El Baron Rojo
Lunes, 15 Septiembre 
En los inicios de la aviación, el Barón Rojo se convirtió durante la primera guerra mundial en el piloto más famoso de la contienda y en el modelo de hombre que atrajo a muchos jóvenes a una pasión que siempre ha tenido el hombre desde el vuelo de Icaro, el volar y contemplar la Creación desde el cielo.
El barón Manfred von Richhofen, nacido el 2 de mayo de 1892 en Breslau, capital de Silesia, actualmente en Polonia, era el mayor de tres hermanos, cuyo origen venía desde que la baronía les fue concedida por Federico el Grande. Como joven aristócrata prusiano se educo para la carrera militar ejercitándose en multitud de deportes como la caza, la equitación y la natación. Ingresó en caballería donde llegó a ser teniente de lanceros. Su temeridad le hizo caer por poco prisionero de los rusos y cuando fue destinado al frente occidental le ocurrió lo mismo con los franceses, pero la caballería no tenía sitio en las trincheras y se ocupó de problemas de intendencia. Su espíritu rebelde se negó a seguir en un puesto burocrático y solicitó el traslado a un arma en período de formación como era el servicio del aire en mayo de 1915.
Manfred se convirtió en un gran observador del frente desde su avión, pero un encuentro con el as Oswald Boelcke, le decidió a pasar a ser piloto de caza. El capitán Boelcke fue el encargado de reorganizar un arma maltrecha, en un momento en que los alemanes habían perdido su iniciativa en el aire. Hasta entonces los aviones volaban solos y no había un mando único. Desde entonces, la aviación tuvo su jefe en el general Ernst von Hoeppner y los aviadores fueron agrupados en escuadrones o Jagdstaffeln de catorce aviones. Boelcke fue el jefe del nº 2 y forjó a sus hombre en el espíritu de equipo, no quería individualidades, la victoria del equipo era lo importante, no quien derribase al enemigo. von Richthofen fue su alumno predilecto, aunque no el mejor, al principio el examen de piloto lo aprobó a la tercera y no estaba considerado como uno de los mejores.
